Ideas sobre méritos una aclaración necesaria para la juventud de la Fuerza del Pueblo

Por Francisco Luciano
Tras la publicación de mi reciente artículo titulado “Lo más importante son las ideas”, ha circulado una interpretación profundamente errónea entre algunos jóvenes de la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Oeste: la idea de que mi intención sería frenar su ascenso dentro del partido. Nada más lejos de la verdad. Resulta inquietante que muchos de quienes sostienen esa lectura ni siquiera hayan leído el texto, o, si lo hicieron, no lograron comprenderlo. Este malentendido pone en evidencia un desafío mayor: la necesidad urgente de fortalecer nuestras competencias en lectura crítica y comprensión de contenido. Porque en la política, como en la vida, la desinformación no solo confunde, también debilita.
Como docente universitario, mi vocación ha sido siempre la formación de nuevas generaciones. Lo hago con orgullo, con convicción y con la certeza de que el futuro se construye con jóvenes valientes, capaces y comprometidos. ¿Qué sentido tendría impulsar el talento joven si luego lo obstaculizara? Sería una contradicción absurda. Mi llamado, reiterado, es a que la juventud se posicione, pero lo haga por sus méritos, sus ideas y su compromiso, no por el simple afán de desplazar a otros.
El corazón del mensaje es este: la política necesita menos etiquetas y más contenido. No se trata de ser joven o veterano, sino de aportar con claridad, con visión y con propuestas que transformen. La renovación no debe ser un ritual de edades, sino una revolución de ideas. Quien traiga al partido una visión lúcida, propuestas sólidas y voluntad de sumar, encontrará su espacio naturalmente, sin necesidad de desplazar a empujones.
Miremos el mundo: líderes como Malala Yousafzai, quien a los 17 años alzó la voz por la educación y se convirtió en Premio Nobel de la Paz, nos demuestran que el liderazgo auténtico nace del compromiso, no de la fecha de nacimiento. Las ideas, cuando son verdaderas, no tienen edad.
A la juventud de la Fuerza del Pueblo, les dejo estas reflexiones —con la esperanza de que sean brújula, no ancla—:
La vida es una carrera de relevos: Cada etapa importa. Greta Thunberg, con apenas 15 años, logró poner el cambio climático en la agenda mundial. Liderar es entender cuándo correr y cuándo pasar el testigo.
Milita en causas nobles: El liderazgo no se mide por micrófonos, sino por propósito. Nelson Mandela pasó 27 años en prisión por una causa justa. Su ejemplo nos recuerda que el interés colectivo es el único que perdura.
Cultiva un pensamiento progresista: Alexandria Ocasio-Cortez, electa con solo 29 años al Congreso de EE.UU., mostró que se puede ser joven, disruptiva y profundamente coherente con los principios que se defienden.
Reflexiona con madurez: Michelle Bachelet no llegó por imposición ni ruido, sino por coherencia, preparación y mérito. En política, los espacios no se arrebatan: se construyen.
Sé único en tu aporte: José Mujica, desde la presidencia de Uruguay, mostró que la autenticidad y la humildad son más poderosas que cualquier estrategia de marketing político. No copies fórmulas; crea tu propia huella.
Que este humilde escrito no se lea como reproche, sino como espejo. La juventud tiene en sus manos la posibilidad de transformar la política, pero esa transformación empieza por dentro: con disciplina, con lectura, con escucha y con acción. Y, sobre todo, con respeto por la trayectoria de quienes, antes que ustedes, también soñaron con cambiarlo todo.
El autor es docente universitario y dirigente de la Fuerza del Pueblo.
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